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Las cuentas del club: estadio, patrocinios y obras

De dónde sale el dinero, en qué conviene gastarlo y qué obras se amortizan.

El dinero no aparece solo. Viene de la taquilla, de los patrocinios, de los premios por competición y de lo que vendas. Y se va en fichas, en mantenimiento y en obras.

La taquilla

Depende de dos cosas: cuánta gente cabe y cuánto cobras. Subir el precio de la entrada da más por partido pero llena menos, y una grada vacía además baja el ánimo. Es el ajuste más fácil de tocar y el que más rápido se nota.

Ampliar el aforo es la obra más rentable a largo plazo: una grada nueva sube la capacidad más de un veinte por ciento y eso se cobra cada partido en casa durante el resto de la carrera.

Las obras que de verdad cambian algo

Hay treinta obras repartidas en siete instalaciones. Tardan entre dos y nueve semanas, tienen mantenimiento y solo puedes tener dos en marcha a la vez. Las que más se notan:

Los patrocinios

Las ofertas dependen de tu tirón comercial, que sube con los resultados y el prestigio. Si acabas de ascender o vienes de ganar algo, es buen momento para renegociar.

El error de las obras

Meterse en dos obras caras a la vez en la primera temporada. El mantenimiento se paga todas las semanas y, si además tienes la plantilla al límite del tope salarial, te comes un agujero del que cuesta salir. Primero cuadra las cuentas, luego construye.

Números rojos

Si la caja se va a negativo, la junta se pone nerviosa y aparecen presiones para vender. No es el fin del mundo, pero es una espiral: vendes al mejor, el equipo rinde peor, bajas posiciones, cobras menos premios.

Probarlo en el juego

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