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Las siete formaciones y cuándo usar cada una
4-4-2, 3-5-2, 5-3-2 y las demás: qué pide cada una de tu plantilla.
La mejor formación no existe. Existe la que encaja con los jugadores que tienes.
Las que trae el juego
- 4-4-2. La de siempre. Equilibrada, fácil de llenar y no pide nada raro. Si no sabes cuál usar, esta.
- 4-3-3. Pide dos extremos de verdad. Si los tienes, es la que más ataca sin desguarnecer atrás.
- 4-2-3-1. Necesita un mediapunta bueno. Muy sólida: dos mediocentros defensivos tapan mucho.
- 4-1-4-1. Aún más cerrada. Para cuando visitas a alguien mejor que tú.
- 3-5-2. Come mediocampo. Pide carrileros con resistencia, porque suben y bajan los noventa minutos.
- 5-3-2. Para aguantar. Cinco atrás y a esperar.
- 3-4-3. La más arriesgada. Con tres centrales y tres arriba, o marcas mucho o te crujen.
Lo que la mayoría hace mal
Elegir la formación antes de mirar la plantilla. Si no tienes extremos, el 4-3-3 te va a funcionar peor que un 4-4-2, por muy ofensivo que suene.
En la pizarra tienes la media del once ajustada al puesto: si pones a un central de lateral, el número que cuenta es lo que va a rendir ahí, no lo que dice su ficha. El juego te avisa de cuántos están fuera de su sitio. Si son más de dos, cambia de formación en vez de forzarlos.
Formaciones propias
Hay un editor para crear las tuyas: eliges cada plaza, le das un rol de los ocho disponibles y la colocas tocando el campo. El juego le pone nombre solo según el reparto. Se guardan y se pueden usar como cualquier otra.
Cambiar en mitad del partido
Se puede, y a menudo es lo más rentable. Vas perdiendo en el minuto 65, pasas de 4-4-2 a 3-4-3 y metes un delantero. O al revés: vas ganando y te cierras en 5-3-2 para los últimos veinte minutos.