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Cuánto vale jugar en casa
Por Serafini ·
En el fútbol de verdad se dice que jugar en casa vale un gol. En El Clausulazzo lo hemos medido: hemos jugado los mismos cruces una y otra vez cambiando solo quién estaba en casa y cuánta gente llenaba la grada. Son 36.000 partidos, y la ventaja del local es mucho más grande de lo que parece cuando miras una sola jornada.
Cómo se hizo
Usamos 36 parejas de equipos de mitad de tabla de doce primeras divisiones: clubes de nivel parecido, para que la diferencia la pusiera el campo y no la plantilla. Cada pareja jugó miles de partidos, la mitad con uno en casa y la mitad con el otro. Después repetimos todo con la afición del local en tres niveles: baja, media y muy alta. Los partidos se jugaron con la simulación que usa el juego para los encuentros que no ves en directo.
Lo que vale jugar en casa
Con una afición de nivel medio, el equipo local gana el 46,0 % de los partidos, empata el 25,3 % y pierde el 28,7 %. Traducido a puntos: el local saca 1,63 por partido y el visitante, 1,11. Es casi medio punto de diferencia por partido entre dos equipos que, en campo neutral, serían iguales.
En goles se ve igual de claro. El local marca de media 1,53 goles por partido y recibe 1,16. Esa diferencia de algo más de un tercio de gol por encuentro es la que, sumada a lo largo de la temporada, separa a un equipo de la mitad alta de uno que pelea por no bajar.
La afición también juega
La afición empuja al local. Con una grada fría, de nivel 20, el local gana el 44,7 % de los partidos; con una entregada, de nivel 90, sube al 48,1 %. Son 3,4 puntos de victoria más solo por la gente que llena el estadio. En puntos, pasar de una afición baja a una muy alta vale 0,09 por partido en casa.
No parece mucho hasta que se multiplica: en una liga de dieciocho jornadas juegas nueve en casa, y la afición alta te da casi un punto extra en la temporada sin fichar a nadie. En una liga apretada, un punto es la diferencia entre jugar la continental o quedarse fuera.
Cómo funciona por dentro
El motor da al equipo de casa una ventaja fija, que existe siempre, y otra que depende de su afición: cuanto más alta, más pesa su ataque. En los partidos que juegas en directo se suma además el nivel del estadio, así que mejorarlo no solo deja más dinero de taquilla: también hace que tu equipo juegue mejor en casa.
La afición no es fija, pero tampoco cambia con cada resultado. Sube con los títulos, al ganar un derbi, al hacer obras en el estadio, al ganar un juicio y al subir canteranos al primer equipo. Baja al perder un derbi, cuando otro club se lleva a uno de tus titulares pagando su cláusula, con las sanciones graves y con algunos patrocinadores que no gustan a la gente. Cuidarla es cuidar una ventaja deportiva, no solo un número de la pantalla del club.
Qué hacer con esto
Aprieta en casa. Si vas a arriesgar con un estilo ofensivo o una presión alta, que sea en tus partidos de local, cuando el campo ya juega a tu favor. Fuera, un estilo más prudente pierde menos de lo que parece, porque ya partes con desventaja.
Rota pensando en el calendario. Si tienes que dar descanso a titulares, hazlo mejor en un partido fuera de casa contra un rival de tu nivel que en casa, donde cada partido vale más.
Invierte en el estadio cuando puedas. Ampliar el aforo y mejorar las instalaciones se paga dos veces: con la taquilla de cada partido y con un equipo que rinde un poco más en su campo.
No juzgues una jornada suelta. Perder un partido en casa no significa nada; con estos números, el local pierde casi tres de cada diez. La ventaja aparece en la temporada, no en el partido.
En resumen
Jugar en casa vale casi medio punto por partido entre equipos iguales, y una afición entregada suma algo más. Es una de las ventajas más grandes que hay en el juego, y casi nadie la tiene en cuenta al decidir dónde arriesgar y dónde rotar.
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