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Qué formación gana más: lo medimos en 9.800 partidos
Por Serafini ·
Es la pregunta que más se repite entre quien empieza a jugar a un manager: cuál es la mejor formación. Así que lo hemos medido. Hemos enfrentado las siete formaciones del juego entre sí, todas contra todas, doscientas veces cada cruce: 9.800 partidos en total. La respuesta no es la que uno espera, y es más útil que un nombre.
Cómo se hizo
Elegimos 36 parejas de equipos de mitad de tabla en doce primeras divisiones del juego: clubes parecidos entre sí, para que la calidad de la plantilla no tapara lo demás. En cada partido, cada equipo usaba una formación concreta y el juego elegía el mejor once posible para ella, igual que hace el botón de alineación automática. La mitad de los partidos cada equipo jugaba en casa.
Los partidos se jugaron con la simulación rápida, la misma que usa el juego para todos los encuentros que no ves en directo. En pruebas anteriores comprobamos que da los mismos resultados que el motor completo del partido en directo.
El resultado, cruce a cruce
Cada casilla dice cuántos puntos por partido saca la formación de la fila contra la de la columna. Un 1,40 es lo normal entre dos equipos parecidos; por encima, en verde, la de la fila sale ganando; por debajo, en rojo, sale perdiendo.
Mirando la tabla con atención aparecen cruces que parecen decir algo: el 3-5-2 saca 1,62 puntos contra el 4-3-3, y el 4-3-3 solo 1,18 contra el 3-5-2. Pero hay que fijarse antes en la diagonal, donde cada formación se enfrenta a sí misma. Ahí el resultado debería ser exactamente 1,40, porque los dos equipos hacen lo mismo, y sin embargo va de 1,38 a 1,51. Esa es la variación que produce el azar con doscientos partidos. Cualquier diferencia de ese tamaño puede ser casualidad.
La media de cada formación
La que mejor sale es el 3-5-2, con 1,50 puntos por partido, y la que peor, el 4-3-3, con 1,35. Parece mucho, pero las siete caen dentro de la franja del azar o rozándola. Dicho de otra forma: entre dos equipos parecidos, cambiar de formación da o quita, como mucho, una décima y media de punto por partido. En una liga de dieciocho jornadas eso son dos o tres puntos en toda la temporada.
Entonces, ¿qué decide?
Que ninguna formación gane sola no quiere decir que dé igual cuál elegir. Quiere decir que la formación no hace nada por sí misma: lo que hace es decidir qué jugadores juegan y dónde. En el juego, un jugador en su puesto rinde al cien por cien; en otro puesto de su misma línea, un 93%; y en una línea distinta, un 80%. Esa es la diferencia que de verdad mueve resultados.
En la prueba, el juego elegía siempre el mejor once para cada formación, así que todas partían de una plantilla bien colocada. En tu partida no tiene por qué ser así. Si no tienes extremos y pones un 4-3-3, el juego tendrá que meter a un mediocentro o a un lateral de extremo, y esos dos jugadores rendirán un 20% menos. Ahí sí se pierden partidos.
Por eso la pregunta útil no es cuál es la mejor formación, sino cuál es la mejor para tu plantilla. La pizarra del juego te enseña cuántos jugadores tienes fuera de su sitio y cuánto rinde cada uno donde lo has puesto. Si con una formación te quedan dos o más fuera de sitio, prueba otra.
Lo que sí cambia con cada formación
Aunque los puntos salgan parecidos, la manera de conseguirlos no es la misma. Las de tres centrales y dos delanteros, como el 3-5-2, cargan mucho trabajo sobre los carrileros, que defienden y atacan la banda ellos solos. Las de un solo delantero, como el 4-2-3-1 o el 4-1-4-1, protegen más el centro del campo y dependen de que el mediapunta o los extremos lleguen al área. Y las de cinco atrás dejan menos espacio al rival a cambio de tener menos gente arriba.
Eso importa cuando el partido cambia. Ir ganando en el minuto 70 y cerrar con un 5-3-2, o ir perdiendo y pasar a un 3-4-3, no cambia la media de la temporada, pero puede cambiar ese partido. La formación es más útil como herramienta para un momento que como fórmula para todo el año.
Y si dibujas la tuya
Con las formaciones propias del editor la cosa cambia, porque ahí también cuenta el sitio exacto donde colocas a cada jugador. Adelantar a los extremos suma ataque y quita defensa, dejar una banda vacía la paga la defensa, y un jugador lejos de su zona rinde menos. Las formaciones de fábrica están equilibradas; las tuyas pueden ser mejores para tu plantilla o bastante peores, según cómo las dibujes.
En resumen
No existe una formación que gane por sí sola. Entre equipos parecidos, la diferencia entre la mejor y la peor es del tamaño del azar. Lo que sí pierde partidos es elegir una formación que obliga a poner jugadores fuera de su sitio. Empieza por mirar tu plantilla, elige la formación que deja a más jugadores en su puesto, y guarda los cambios de sistema para los momentos del partido en que los necesites.
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