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Las siete formaciones y cuándo usar cada una

Por Serafini ·

Pizarra táctica con un campo de fútbol dibujado
Foto: Threeohsix · CC BY-SA 4.0

El juego trae siete formaciones de fábrica y un editor para dibujar las tuyas. Lo que más cuesta entender al principio es que la formación no gana partidos por sí sola: decide qué jugadores juegan y en qué puesto. Y un jugador fuera de su sitio rinde bastante menos.

Las que trae el juego

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4-4-2
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4-3-3
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4-2-3-1
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4-1-4-1
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3-5-2
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5-3-2
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3-4-3

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Cuánto pierde un jugador fuera de su sitio

En el juego, cada jugador tiene un puesto. Si juega en él, rinde al cien por cien. Si lo pones en otro puesto de su misma línea, por ejemplo un central de lateral, rinde un 93%. Y si lo pones en otra línea, por ejemplo un mediocentro de delantero, rinde un 80%. Un 7% o un 20% menos en un solo jugador se nota en el partido.

Captura actual del juego: Táctica: pizarra del once, formación, mentalidad, especialistas y banquillo. Selecciona un jugador para cambiar ese puesto.
Táctica: pizarra del once, formación, mentalidad, especialistas y banquillo. Selecciona un jugador para cambiar ese puesto.

Por eso la pizarra te enseña dos cifras: la media de siempre del jugador y, en grande, lo que va a rendir donde lo has puesto. Y arriba, cuántos tienes fuera de su sitio. Si con una formación son dos o más, casi siempre te irá mejor otra que los deje en su puesto.

Cómo elegir según tu plantilla

Cuenta extremos. Cinco de las siete formaciones usan dos extremos: 4-4-2, 4-3-3, 4-2-3-1, 4-1-4-1 y 3-4-3. Si no tienes dos extremos de verdad, el 3-5-2 y el 5-3-2 son las únicas que no los piden; con cualquier otra, tendrás que poner de extremo a un lateral o a un mediocentro.

Cuenta centrales. Las de tres o cinco atrás necesitan tres centrales buenos. Con dos, el tercero será un lateral o un mediocentro fuera de sitio.

Mira a tu mejor centrocampista. Si es un mediapunta, el 4-2-3-1 lo pone donde más rinde. Si es un mediocentro defensivo, el 4-1-4-1 o el 4-3-3 le dan su sitio.

Mira a tus delanteros. Con dos buenos, 4-4-2, 3-5-2 o 5-3-2. Con uno solo, 4-3-3, 4-2-3-1, 4-1-4-1 o 3-4-3.

Lo que la mayoría hace mal

Elegir la formación antes de mirar la plantilla. Si solo tienes dos centrales, el 3-5-2 te va a funcionar peor que un 4-4-2, por mucho mediocampo que prometa: el tercer central será un lateral o un mediocentro fuera de sitio. Cuando enfrentamos las siete formaciones entre sí en miles de partidos, con el mejor once posible para cada una, ninguna sacó ventaja clara sobre las demás. Lo que separa a una buena elección de una mala es cuántos jugadores deja en su puesto.

Formaciones propias

Hay un editor para crear las tuyas: eliges cada plaza, le das uno de los ocho roles y la colocas tocando el campo. El juego le pone nombre solo según el reparto, y se guardan y se usan como cualquier otra.

En una formación propia, el sitio exacto donde pones a cada jugador cuenta. Cuanto más adelantado, más suma al ataque y menos a la defensa. Si alguien queda lejos de su zona, como un delantero colocado atrás o un lateral derecho en la banda izquierda, rinde menos. Abrir mucho el equipo da algo de ataque y quita control del medio, y dejar una banda vacía lo paga la defensa. El editor te enseña el efecto en porcentajes mientras colocas.

Con la opción de simetría activada, lo que haces en un lado se copia en espejo en el otro: mueves un extremo y el otro se coloca solo, cambias un lateral y su pareja pasa al lado contrario. Las formaciones simétricas nunca dejan una banda descubierta. Las siete de fábrica no se ven afectadas por nada de esto: rinden siempre igual.

Cambiar en mitad del partido

Se puede, y a menudo es lo más rentable. Vas perdiendo en el minuto 65, pasas de 4-4-2 a 3-4-3 y metes un delantero. O al revés: vas ganando y te cierras en 5-3-2 para los últimos veinte minutos. La formación es más útil como herramienta para un momento del partido que como fórmula para toda la temporada.

Al cambiar de formación en directo, fíjate en quién queda fuera de su sitio. Pasar a tres centrales sin tener un tercero en el campo obliga a retrasar a un lateral, y ese jugador rendirá menos justo cuando más lo necesitas.

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