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El entrenamiento: intensidad y en qué centrarse
Por Serafini ·
Entre partido y partido, tu equipo entrena. Lo que decidas ahí mueve dos cosas a la vez y en direcciones opuestas: cuanto mejoran y con cuantas piernas llegan al fin de semana.
Las cuatro intensidades
- Suave. Casi no se mejora, pero el equipo llega fresquísimo y no se lesiona nadie.
- Normal. El punto medio. Lo razonable la mayoría de las semanas.
- Exigente. Se mejora bastante más, a costa de llegar con menos gasolina.
- Brutal. Progreso rápido y riesgo de lesión alto. Solo tiene sentido en semanas sin partido.
Los focos
Aparte de cuanto se entrena, eliges en que. General reparte el trabajo; los focos concretos empujan una familia de atributos a costa de las demás: físico, técnica, finalización, defensa y otros.
La forma inteligente de usarlo es por temporadas, no por semanas: si tu equipo encaja mucho, pasa una temporada entera con foco defensivo. Cambiarlo cada semana no da tiempo a que se note.
La regla práctica
Mira el calendario antes de decidir:
- Semana con un solo partido: exigente.
- Semana con dos partidos: normal.
- Tres partidos en ocho días: suave, sin dudarlo.
- Semana libre: es el momento de apretar.
La alimentación
Aparte del entrenamiento hay dieta y suplementos, con su coste semanal por jugador. Una dieta buena mejora la recuperación entre partidos y reduce algo el riesgo de lesión. Es un gasto fijo modesto que compensa en plantillas amplias.
Quién mejora y quién no
Entrenar mucho a un veterano de 33 años no sirve de nada: su techo está alcanzado y solo va a bajar. El entrenamiento marca la diferencia en los jóvenes con recorrido, y sobre todo si además juegan. Un chaval con techo 90 que no sale nunca no llega a 90.
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