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El vestuario: moral, quejas y motines
Por Serafini ·
Un equipo no es solo una suma de medias. Cada jugador tiene su moral, el grupo tiene su tensión, y hay facciones dentro de la plantilla que se mueven juntas. Un vestuario contento rinde más de lo que dicen sus números, y uno roto rinde menos.
Cuánto pesa la moral
La moral de cada jugador va de 0 a 100 y cambia lo que rinde en el campo. Con la moral por los suelos rinde un 7% menos de lo normal, y con la moral al máximo, un 7% más. Puede parecer poco, pero se suma a la forma, la condición física y la salud, y en un once entero la diferencia se nota.
La moral cambia sobre todo con los resultados: sube después de las victorias y baja después de las derrotas, y también se resiente con las quejas que no atiendes y los grandes disgustos, como un motín.
Las facciones y el capitán
La plantilla se reparte en cuatro grupos: la cantera, los veteranos, los extranjeros y el bloque, que son el resto. En la pestaña del vestuario ves cuántos hay en cada uno y cómo está su ánimo. Si un grupo entero se descuelga, el problema ya no es de un jugador.
El capitán es el jugador con más peso en el grupo, y lo eliges tú. Un capitán contento ayuda a que la tensión baje cada semana; vender al capitán, o perderlo porque otro club paga su cláusula, sube la tensión veinte puntos de golpe. Con los referentes del vestuario pasa algo parecido, aunque en menor medida.
Las quejas
Hay tres tipos de queja, y cada una pide una solución distinta:
- Quiere minutos. Le pasa a un suplente que tiene una media parecida a la de tus titulares; los de carácter más exigente se quejan antes. Se arregla dándole partidos. Si vuelve a ser titular, la queja desaparece.
- Quiere renovar. Le pasa a quien tiene un año o menos de contrato. Se arregla renovándolo o, si no entra en tus planes, vendiéndolo antes de que se vaya gratis.
- Quiere irse. La más difícil. Un jugador que quiere salir renueva con la mitad de probabilidades, y si otro club paga su cláusula, es mucho más probable que acepte irse. Si no puedes convencerlo, véndelo mientras vale algo.
La tensión del vestuario
La tensión va de 0 a 100% y la ves arriba en la pestaña del vestuario. Sube con las quejas sin atender, al sentar a los referentes y al vender a jugadores importantes, pero nunca más de doce puntos en una semana. Y baja sola cada semana: tres puntos de base, cuatro más si ganaste el último partido, dos más si el capitán está contento y la tensión no es alta, y algo más si tienes un buen segundo entrenador.
Los derbis también cuentan: ganarlo baja la tensión ocho puntos, y perderlo la sube nueve.
El motín
A partir de 75 de tensión, cada semana hay más de una posibilidad entre cinco de que el vestuario se plante. Si pasa, la moral de toda la plantilla cae nueve puntos, varios jugadores pierden forma y tienes que elegir una respuesta:
- Ceder y recomponer el grupo. La tensión baja cuarenta puntos y la moral sube, pero la junta te quita ocho de confianza: te ve débil.
- Mano dura. Sale bien la mitad de las veces: la tensión baja mucho y la junta te respalda. La otra mitad, el vestuario se cierra todavía más y la tensión sube.
- Vender al capitán. Un mensaje claro, a costa de una plantilla más pobre y de venderlo por menos de lo que vale.
Un motín se evita mucho antes de que llegue: atendiendo las quejas cuando aparecen y vigilando la tensión cuando pasa de cincuenta.
Qué hacer con un vestuario roto
Atiende primero las quejas de los referentes. Son los que más tensión mueven.
Busca una victoria. Cada triunfo baja la tensión. Un partido asequible bien preparado puede cambiar la semana.
Elige un capitán con moral alta. Su buen humor ayuda a que la tensión baje cada semana.
Vende al que quiere irse. Retener a alguien que no quiere estar no arregla nada.
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