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Contratos, renovaciones y cláusulas
Por Serafini ·
Los contratos son la parte del juego que menos se mira y la que más dinero hace perder. Un titular que acaba contrato se puede ir gratis; uno al que se le acerca el final vale bastante menos en el mercado; y uno con una cláusula baja puede marcharse a otro club sin que tú puedas hacer nada.
Lo que dice cada contrato
Cada jugador tiene tres datos en su contrato: el salario semanal, las temporadas que le quedan y su cláusula de rescisión. Los tres se ven en su ficha y en la pestaña de contratos de la plantilla, donde los tienes todos juntos.
El último año de contrato
Cuando a un jugador le queda una temporada o menos, pasan dos cosas. La primera, que puede empezar a pedirte hablar de su renovación: cada semana hay una posibilidad pequeña de que lo haga, y si no le haces caso la queja se queda ahí, pesando en el vestuario. La segunda, que su precio en el mercado baja mucho, porque el club que lo tiene prefiere cobrar algo antes que perderlo gratis.
Eso tiene dos lecturas. Si es tuyo y lo quieres, renuévalo antes de que llegue al último año. Si es de otro club y te interesa, es el mejor momento para ficharlo.
Cómo se renueva
Al abrir la renovación, el juego te dice lo que pide su agente. Si le ofreces eso o más, firma casi seguro. Si le ofreces menos, se lo piensa, y cuanto más bajes, menos probable es que acepte. Además pesan otras cosas:
- Su moral. Un jugador contento firma con más facilidad.
- Su carácter. Los leales al club se dejan convencer más que los que solo miran el dinero.
- El tamaño del club. En un club grande es más fácil que se quede.
- Si quiere irse. Si ya te ha pedido salir, las posibilidades de que renueve se reducen a la mitad.
- La edad y los años. Ofrecer cuatro temporadas o más a un jugador de 31 años o más también reduce las posibilidades: no se fía de un contrato tan largo a su edad.
Hay un límite que no se puede saltar: el nuevo salario tiene que caber en el tope salarial. Si no cabe, el juego rechaza la oferta.
Al renovar, el jugador recibe una cláusula nueva, de unas dos veces y media su valor de mercado. Es otra razón para renovar a tiempo a tus mejores jugadores: una cláusula alta los protege de otros clubes.
Las cláusulas de rescisión
Cualquier club puede pagar la cláusula de uno de tus jugadores. Si lo hace, tú no puedes impedirlo: decide el jugador. Es más probable que se vaya si el club que paga es más grande que el tuyo, si tiene la moral baja o si ya quería salir.
Perder a un jugador así duele dos veces. La primera, en el campo. La segunda, en el vestuario: si era el capitán, la tensión sube veinte puntos de golpe, y si era uno de los referentes del grupo, diez. Además, la moral de toda la plantilla baja y la afición se lo toma mal, sobre todo si era titular.
Lo mismo vale a la inversa: puedes pagar la cláusula de un jugador de otro club desde su ficha. Su club no puede negarse, y el juego te da una pista de si el jugador aceptará o no antes de pagar.
Rescindir un contrato
Si un jugador no entra en tus planes y nadie lo quiere, puedes rescindir su contrato desde su ficha. Libera una ficha de la plantilla y su salario del tope, pero tienes que pagarle una indemnización, así que es un último recurso, no una forma habitual de hacer sitio. No puedes bajar de 16 fichas, y a un jugador cedido no se le puede rescindir mientras esté fuera.
Un calendario de contratos
Al empezar la temporada: revisa quién acaba contrato este año. Decide con cada uno si renovar, vender o dejarlo marchar.
En la primera ventana: vende a los que no vas a renovar mientras todavía valen algo, y renueva a los titulares antes de que pidan más.
En la segunda ventana: última oportunidad de cobrar por los que acaban. Pasada esta ventana, se irán gratis al final de la temporada.
Con los jóvenes buenos: renuévalos pronto y largo. Su sueldo es bajo ahora y su cláusula crece con su valor.
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