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Ceder jugadores tuyos: cuándo y a quién
Por Serafini ·
Un juvenil que no juega no mejora. Cederlo a un club donde sea titular es, muchas veces, lo mejor que puedes hacer por el y por ti.
Cuándo conviene ceder
- Tiene menos de 22 y techo alto, pero en tu once no entra ni de casualidad.
- Vuelve de una lesión larga y necesita minutos para recuperar el nivel.
- Te sobra en la plantilla pero no quieres venderlo porque puede valer.
Cuándo no
Si te va a hacer falta. Una cesión es hasta final de temporada y no puedes cortarla a mitad. Si cedes al tercer central y luego se te lesionan los dos primeros, te has quedado sin salida hasta la siguiente ventana.
Tampoco tiene sentido ceder a alguien de más de 26: ya no va a crecer, y lo que consigues es que se ponga en escaparate para otros.
Qué sacas de la cesión
Dos cosas. La primera, un canon que paga el club que se lo lleva. La segunda, y más importante, que el otro club se hace cargo de una parte de su ficha: eso te libera tope salarial durante toda la temporada.
El porcentaje de ficha que asume el otro club es negociable. Cuanto más quieran a tu jugador, más porcentaje aceptan.
Quién lo quiere
No cualquiera. Un club se interesa si el jugador mejora la línea que tienen y si su nivel no queda demasiado por encima ni por debajo del suyo. A un club puntero no le vas a colocar a un chaval de 60, y uno modesto no puede pagar la parte de ficha de un jugador caro.
La plantilla mínima
No puedes ceder si te quedas con menos de 18 fichas. El juego te lo impide, y es una protección útil: más de un entrenador se ha quedado sin equipo por ir soltando gente.
Al volver
Al terminar la temporada, los cedidos vuelven. Si han jugado y tienen recorrido, vuelven mejores de lo que se fueron. Si el club que se los llevó tampoco les dio minutos, vuelven igual y has perdido un año.
Por eso conviene mirar a que club lo mandas, no solo cuanto te pagan por la cesión.
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