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Tu primera temporada, semana a semana
Por Serafini ·
Una temporada son 29 semanas. Casi todas tienen un partido de liga, de copa o de competición continental, y algunas son fechas internacionales en las que tus jugadores convocados se van con sus selecciones. Lo que hagas en cada tramo pesa distinto, así que conviene saber de antemano qué toca en cada momento.
Antes del primer partido
Lo primero es mirar la plantilla con calma. En Táctica, el juego te enseña la media del once en la formación elegida y cuántos jugadores tienes fuera de su sitio. Si son dos o más, prueba otra formación antes de fichar a nadie: puede que el problema se arregle solo cambiando el dibujo.
Después, el objetivo. Lo tienes en Club, en el panel de la junta, junto a la confianza con la que empiezas, que es 65 sobre 100. Todo lo que hagas esta temporada se va a medir contra ese objetivo.
Semanas 1 a 4: la primera ventana
El mercado abre en las cuatro primeras semanas y luego cierra hasta la semana 13. Es el momento de cubrir los huecos que te impidan jugar con tu formación: un lateral si no tienes, un delantero si el único que hay es suplente. No hace falta fichar estrellas; hace falta que cada puesto del once tenga a alguien de ese puesto.
Antes de cada fichaje mira la línea de salarios. Si te acercas al tope, primero vende o cede a quien no vaya a jugar. Un fichaje que te deja en el límite te impide reaccionar si alguien se lesiona.
Semanas 5 a 12: el ritmo de la liga
Con el mercado cerrado, la temporada se juega con lo que tienes. Aquí importan tres cosas. La rotación: los jugadores llegan más cansados a cada partido, y en las semanas con copa se nota. El entrenamiento: la intensidad normal es la segura; la exigente hace progresar más rápido pero el equipo llega cansado al partido. Y el vestuario: los suplentes que se creen titulares empiezan a quejarse si no juegan.
Cada cinco semanas la junta revisa la tabla. Si vas donde te pidieron, la confianza sube seis puntos; si no, baja cuatro. En las diez primeras semanas en el club, además, no puede caer por debajo de 22, así que un mal comienzo no te cuesta el puesto.
Semanas 13 a 16: la segunda ventana
Es la ventana de las correcciones. Para entonces sabes qué jugadores rinden y cuáles no, qué puesto te falla y cuánto dinero te queda. También es buen momento para vender a quien te ha pedido salir y ya no entra en tus planes.
Fíjate también en los contratos. Los jugadores a los que les queda un año o menos pueden pedirte hablar de su renovación, y en el mercado valen bastante menos. Si quieres venderlos, este es el momento; si quieres quedártelos, renuévalos antes de que se quejen.
Semanas 17 a 29: el tramo final
Las últimas jornadas deciden la temporada, y es cuando más se nota el cansancio. Si llevas el equipo justo de piernas, baja la intensidad del entrenamiento y rota en los partidos que menos pesan. Un estilo como la presión total desgasta mucho; en el tramo final suele compensar uno más conservador.
Si la junta te da un ultimátum, tienes cuatro partidos para que la confianza vuelva por encima de 20. Lo que más suma es ganar, y sobre todo ganar a rivales más grandes que tú.
Lo que pasa al cerrar la temporada
Al acabar la última semana el juego te enseña el balance: dónde has terminado, si cumpliste el objetivo y lo que se recordará de la temporada, como el máximo goleador, quién más creció o la mayor goleada. Después llega una temporada nueva con un objetivo nuevo, las copas se sortean otra vez y los contratos que vencían se acaban.
A lo largo de la temporada, los jugadores jóvenes que todavía no han llegado a su techo van mejorando algún atributo, y los veteranos a partir de los 31 años empiezan a perderlos. La flecha junto a la media de cada jugador te dice cuánto ha cambiado desde el comienzo de la temporada.
Cinco errores que se pagan en la primera temporada
Fichar con toda la caja. El dinero que no gastas es el que te salva cuando un titular se rompe en la semana 8 y el mercado está cerrado.
Olvidarse del tope salarial. Puedes tener millones en caja y no poder fichar a nadie porque los sueldos no caben.
No rotar nunca. Los mismos once en todos los partidos llegan al tramo final sin fuerzas.
Ignorar las quejas. Un suplente que no entiende por qué no juega acaba contagiando al vestuario.
Juzgar por una jornada. Una derrota en casa no dice nada. La tabla de la semana 15 dice mucho más.
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